Arrabales.

Etimología de las imágenes

 

Arrabales nombra los territorios situados en el límite de las ciudades: espacios que históricamente han quedado fuera del núcleo central y del relato imperante. 

No son centro ni campo; son zonas intermedias, lugares de tránsito, de transformación y de uso más que de identidad.

En mi interpretación, Arrabales es poético y barriobajero. Me conduce a espacios que existen pero no se nombran, que se recorren pero no se miran. 

Con este planteamiento, la imagen que busco no documenta ni describe: emerge. No explica ni señala; se detiene y queda suspendida. Plantea más interrogantes que respuestas.

Partiendo de esta idea, trabajo la fotografía como un lenguaje previo, no verbal, construido a partir del recorrido del territorio. 

La fotografía actúa aquí como herramienta para mostrar el estado latente de un espacio: justo el instante anterior a la palabra y a la imagen como representación definitiva.

Arrabales no describe un lugar, sino una condición de la mirada; no documenta el territorio, sino el instante en que un territorio comienza a significar. 

Quizá este sea el origen de una imagen y, por tanto, de la construcción de su paisaje. 

Arrabales no necesita justificarse: la imagen es y está.